sábado, 20 de diciembre de 2008

¿Es necesaria la acción preventiva?

¿Qué es la acción social?, en palabras de Weber, “la acción social (incluyendo tolerancia u omisión) se orienta por las acciones de otros, las cuales pueden ser pasadas, presentes o esperadas como futuras (venganza por previos ataques, réplica a ataques presentes, medidas de defensa frente a ataques futuros). Los “otros” pueden ser individualizados y conocidos o una pluralidad de individuos indeterminados y completamente desconocidos”[1].

Ahora bien, dicha acción social llevada al campo de la intervención, o más bien al de la acción preventiva, considera de por sí, un desarrollo sustentable dentro de los antagonismos existentes en las relaciones dinámicas sociales, políticas, históricas, etc.

Se define desarrollo sustentable como, “el proceso de ampliar la gama de opciones de las personas, brindándoles mayores oportunidades de educación, atención médica, ingreso y empleo, y abarcando el espectro total de opciones humanas, desde un entorno físico en buenas condiciones, hasta libertades económicas y políticas”[2], dicho desarrollo sustentable, debe estructurarse en función de la acción preventiva, como una diversidad de funciones, actividades y roles profesionales, en el cual se combine el conocimiento y la intervención “como una construcción permanente; donde buena parte del conocimiento que se construye se produce como fruto de las relaciones de asistencia”[3], en los distintos niveles necesarios para ésta.

En consecuencia a lo anteriormente dicho, la acción preventiva debe necesariamente abarcar las situaciones donde existen riesgos psicosociales, que perjudican y empeoran las condiciones de vida de la población.

Como toda metodología de intervención, la acción preventiva, posee fases de desarrollo para la intervención en el campo a tratar, entre las cuales se encuentra la identificación de riesgos, localización de riesgos, evaluación, búsqueda de las causas, propuesta de mejora, aplicación de la propuesta, verificación de eficacia, entre otras[4]. Ésta se concreta como necesaria dentro de las metodologías del Trabajo Social, ya que además de cumplir una función preventiva, realiza un rol de supervisión, en un proceso que se desarrolla bajo contextos amplios, ya sean políticos-históricos-económicos y sociales.

La acción preventiva encuentra sus bases en estrategias que prevengan las situaciones estresantes (como es el caso del burnout “agotamiento, capacidad reducida, trastornos de salud mental”), o prevención de riesgos, ya sean éstos de carácter laboral, de salud, educacional, psicológicos, sociales, etc. Por ello se vuelve imperiosa la necesidad de crear estrategias de intervención, en la cual confluyan todos los contextos necesarios para lograr dicha intervención.

Las bases de dichas estrategias, como medidas preventivas que actuarán sobre los factores que producen caídas en la condiciones de vida, se manifiestan a partir de:

  • Actuar sobre el entorno físico y mental, en el cual se deben poner en funcionamiento los medios de los cuales se dispone e implicarse en la mejora social del entorno más próximo.
  • Actuar sobre el esfuerzo y las demandas, para no producir situaciones de estrés[5], y de esta forma reducir y compensar las desigualdades.
  • Actuar sobre las compensaciones, para no producir desigualdades en el trabajo realizado y las compensaciones generadas en base a dicho trabajo.
  • Actuar sobre la capacidad de control sobre el propio trabajo, implica una participación en la toma de decisiones por parte de todos los afectados.
  • Actuar sobre el apoyo social, gestionar sobre los conflictos que se producen, en el cual encontramos la mediación como una medida preventiva.
  • Actuar sobre el esfuerzo emocional, desarrollando una política de fomento de la convivencia, el respeto mutuo y la resolución de conflictos.

En relación a la representación de supervisor que ejerce el trabajador social, en la acción preventiva, este no se presenta con un carácter jerarquizador, aunque así se pensara primeramente, más bien se encuentra en un posición diferente al del supervisado, pero no implica una superioridad sobre éste, al contrario, es una especie de “asesor”, que guía en la resolución de los problemas existentes en las relaciones a intervenir, de manera que se concreta como una forma de apoyo social, hacia el afectado.


De esta forma la acción preventiva, se posiciona como una metodología creciente en la esfera del Trabajo Social, como en décadas pasadas, en la cual encontrábamos una función asistencial, pero con un carácter prominente de prevención, como es el caso de la escuela Dr. Alejandro del Río, fundamentada sobre la base de la prevención, bajo el contexto sanitario e histórico vivido en aquéllos momentos.


Sin embargo, al existir sociedades fragmentadas, en las cuales el individualismo, genera cada vez más procesos de separación, el quehacer profesional del trabajador social, imperiosamente se debe enfocar en la generación de espacios de convergencia de todo tipo, en los cuales se realice una labor comunitaria, respaldada en todo sentido por una acción nítidamente de prevención, ya sea prevención de consumo de drogas, violencia, etc., caracterizando esta a su vez como un proceso socioeducativo.



[1] WEBER, Max. Economía y Sociedad. 1ª. ed. Madrid, FONDO DE CULTURA ECONOMICA DE ESPAÑA, S.L, 1993. 18 p.

[2] Programa de las Naciones Unidas para del Desarrollo (PNUD). (1992) Desarrollo Humano: Informe 1992. Bogotá: Tercer Mundo Editores, 1992. Capítulo 1.

[3] BARBERO, J. Manuel, Cuadernos de Trabajo Social, Vol. 19. 2006. 45 p.

[4] Las fases de desarrollo descritas son propias dentro de la acción preventiva en la prevención de riesgos laborales, pero son aplicables a cualquier campo.

[5] Los expertos han identificado que una situación puede ser estresante cuando existe un desequilibrio entre el esfuerzo que el trabajo nos exige y las compensaciones que nos proporciona.



Bibliografía

· WEBER, Max. Economía y Sociedad. 1ª. ed. Madrid, FONDO DE CULTURA ECONOMICA DE ESPAÑA, S.L, 1993. 18 p.

· Programa de las Naciones Unidas para del Desarrollo (PNUD). (1992) Desarrollo Humano: Informe 1992. Bogotá: Tercer Mundo Editores, 1992. Capítulo 1.

· BARBERO, J. Manuel. Cuadernos de Trabajo Social, Vol. 19. 2006. 45 p.

· BELANDIA, Rubén. Acción preventiva frente a los riesgos psicosociales en la enseñanza. Disponible en: http://www.suatea.org/secremujer/jornadas_coeducacion2004/AccionPreventiva.pdf. Fecha de consulta 16 de Diciembre 2008.

· TONON, Graciela. La supervisión en Trabajo Social: un espacio de prevención. Boletín Electrónico Surá #91. 2004. Escuela de Trabajo Social, Universidad de Costa Rica. Disponible en: www.ts.ucr.ac.cr. Fecha de consulta 17 de Diciembre de 2008.



Felipe Rojas


1 comentario:

Julia Cerda dijo...

Felipe, varios comentarios al texto, ubicas la prevención como una característica ineludible y fundamentas porque debe ser así.
El Trabajo Social se desarrolla en este nivel, en su práctica directa con als personas de las familias, grupos, colectivos, empresas, comunidades.
Ddas las característiucas del riesgo en la sociedad es necesario prevenir, sabiendo que hay momentos en que supera, es decir, se debe trabajar pata tratar y rehabilitar.
Para estos niveles debemos estar preparados.
¿ Cuáles son las necesidades de preparación entonces?
Atte
Julia Cerda