
El actual sistema previsional, es totalmente producto de la serie de transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales sufridas el siglo pasado. En este sentido, la implantación del capitalismo neoliberal, producida en Latinoamérica por el violento proceso de dictaduras militares, en especial en el caso de Chile como pionero en este proceso, marca de fuerte manera toda la gestación de las nuevas políticas públicas acorde al nuevo sistema político y económico.
Es en este contexto donde los cambios no sólo en el sistema previsional de salud, sino que de igual forma en el de pensiones, tienen clara relación con el nuevo modelo que privatiza todo, hasta los derechos sociales más básicos y donde es el individualismo y no la solidaridad la que maneja las relaciones, impera la ley del sálvese quien pueda, sin importar lo que le este ocurriendo a tu vecino, familiar o amigo.
En este sentido, la creación de las ISAPRES y FONASA, es un claro indicador de las contradicciones del Capitalismo, ya que este siempre apela a la libertad económica y a la mínima intervención del Estado en este ámbito, pero es en casos como este, donde el capital privado necesita de un aparato estatal que sustente los riesgos que representa el negocio de la protección en la salud. ¿Qué quiere decir esto? Pues bien a diferencia de los demás negocios que manejan los empresarios, este supone muchos más riesgos y amenazas, y como las instituciones privadas -ISAPRES- no buscan el bienestar general de la población, sino que buscan maximizar sus ganancias, son incapaces de cubrir a todas las personas.
De esta manera un anciano, una mujer embarazada, o personas con enfermedades catastróficas y de largos y caros tratamientos sólo representan un costo para las ISAPRES, por lo que en sus planes a través de un claro proceso de discriminación selecciona a sus clientes, personas sanas que se enfermen lo menos posible -maximizando sus ganancias-, de lo contrario a través de la oferta de un contrato que atenta contra el principio de la universalidad en la salud, aumentan el precio de los planes, de esta manera aseguran igualmente su ganancia si la persona acepta o simplemente provocan la expulsión de la institución privada y la posterior migración hacia el sistema público -FONASA-.
De esta manera es el Estado quien se hace cargo de todas las personas que representen más riesgo y gastos para el sector privado. Esto demuestra claramente la ineficiencia de la actual legislación en dicha materia, pero nadie parece darse cuenta, o más bien parecen taparse los ojos ante esta clara realidad.
La salud, la educación, la vivienda, son actualmente son negocios en manos del capital el cual se apropia y nos despoja de nuestros derechos, mientras la clase política “democráticamente electa”, se sienta a ver, propiciando toda esta situación, mientras la clase trabajadora, quien realmente sustenta este país, se ve discriminada y pisoteada, si no tienes los recursos no tienes la supuesta libertad de elegir que tanto promueve la sociedad actual. Esto esta demostrado con y se puede ver claramente en casos como el anterior, en donde no parecen existir soluciones mientras no se cuestione realmente el trasfondo del actual sistema neoliberal.
Es en este contexto donde los cambios no sólo en el sistema previsional de salud, sino que de igual forma en el de pensiones, tienen clara relación con el nuevo modelo que privatiza todo, hasta los derechos sociales más básicos y donde es el individualismo y no la solidaridad la que maneja las relaciones, impera la ley del sálvese quien pueda, sin importar lo que le este ocurriendo a tu vecino, familiar o amigo.
En este sentido, la creación de las ISAPRES y FONASA, es un claro indicador de las contradicciones del Capitalismo, ya que este siempre apela a la libertad económica y a la mínima intervención del Estado en este ámbito, pero es en casos como este, donde el capital privado necesita de un aparato estatal que sustente los riesgos que representa el negocio de la protección en la salud. ¿Qué quiere decir esto? Pues bien a diferencia de los demás negocios que manejan los empresarios, este supone muchos más riesgos y amenazas, y como las instituciones privadas -ISAPRES- no buscan el bienestar general de la población, sino que buscan maximizar sus ganancias, son incapaces de cubrir a todas las personas.
De esta manera un anciano, una mujer embarazada, o personas con enfermedades catastróficas y de largos y caros tratamientos sólo representan un costo para las ISAPRES, por lo que en sus planes a través de un claro proceso de discriminación selecciona a sus clientes, personas sanas que se enfermen lo menos posible -maximizando sus ganancias-, de lo contrario a través de la oferta de un contrato que atenta contra el principio de la universalidad en la salud, aumentan el precio de los planes, de esta manera aseguran igualmente su ganancia si la persona acepta o simplemente provocan la expulsión de la institución privada y la posterior migración hacia el sistema público -FONASA-.
De esta manera es el Estado quien se hace cargo de todas las personas que representen más riesgo y gastos para el sector privado. Esto demuestra claramente la ineficiencia de la actual legislación en dicha materia, pero nadie parece darse cuenta, o más bien parecen taparse los ojos ante esta clara realidad.
La salud, la educación, la vivienda, son actualmente son negocios en manos del capital el cual se apropia y nos despoja de nuestros derechos, mientras la clase política “democráticamente electa”, se sienta a ver, propiciando toda esta situación, mientras la clase trabajadora, quien realmente sustenta este país, se ve discriminada y pisoteada, si no tienes los recursos no tienes la supuesta libertad de elegir que tanto promueve la sociedad actual. Esto esta demostrado con y se puede ver claramente en casos como el anterior, en donde no parecen existir soluciones mientras no se cuestione realmente el trasfondo del actual sistema neoliberal.
Germán González
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