miércoles, 12 de noviembre de 2008

Trabajo Social de Casos, sus límites e implicancias.



Con las primeras regulaciones metodológicas para el trabajo social, y más aún, con las publicaciones de Mary Richmond, se empezó a gestar un proceso específico para el profesional que trataba a los “individuos” con problemas, denominado trabajo social de casos; este fue de gran importancia ya que caracterizó el surgimiento de la especificidad del trabajador social, diferenciándolo de los sujetos que ejercían formas de ayuda y de caridad, y además otorgando los primeros elementos para la profesionalización a nivel mundial; por lo tanto me centraré en analizar las implicancias y las limitaciones que esta metodología posee.

Antes de adentrarnos en una discusión sobre el trabajo social de casos, primero daré una pequeña definición de este concepto basado en el texto de Helen Perlman, en el cual se habla de “un proceso empleado para ayudar al individuo a afrontar con mayor eficacia sus problemas de ajuste social” , el proceso en el cual se ven involucrados los sujetos se puede resumir (aunque muy simplemente) en lo siguiente “Una persona, que tiene un problema acude a cierto lugar (institución u organización), en el cual un profesional encargado de esa tarea le atiende y procura ayudarle mediante un proceso determinado” .

Este proceso denominado “Case Work, consiste en una transacción progresiva entre el profesional que ayuda y el cliente. Comprende una serie de operaciones de resolución de problemas integradas en una relación significativa” .

Al analizar la definición extraída, se observan palabras que pueden causar algunos errores conceptuales, por ejemplo, “ayuda”, la cual debido a los debates surgidos por sus connotaciones religiosas y relacionadas con la caridad y beneficencia actualmente es reemplazada por “apoyo”; también, Case Work, que esta tomado del Ingles, suele ser mantenido en ese idioma para evitar errores de traducción, aunque es ampliamente aceptado trabajo de casos.

Estos dos conceptos no suponen ningún problema más aya del derivado de las confusiones que pueden llegar a producir, sin embargo existe una complicación ética en el uso de ciertos términos introducidos por el trabajo social de casos.

Cliente, se utiliza para referirse al sujeto de atención o intervención, esto como si el Trabajo Social pasara a ser una mera empresa privada que proporciona bienes y servicios, se le otorga cierto valor económico a la relación de apoyo establecida, atentando contra los principios morales que procura establecer esta metodología de trabajo, analizándolo desde un punto de vista más amplio, es como si se afirmara una sumisión de nuestra labor ante un sistema económico que a todo le impone valor, incluso a las relaciones humanas.

Patología, es introducida debido a la fuerte influencia que tuvo la medicina y la psicología en el trabajo social en sus inicios, y es utilizada para denominar los problemas que aquejan a los consultantes, en esto se puede apreciar claramente como la sobre-influencia de otras áreas lleva a usar conceptos nocivos para el accionar social, y por esto en tiempos como la reconceptualización se criticó al T. S. de Casos, desde una postura con bases en la Antipsiquiatría, que señala el uso de herramientas y conceptos médicos inadecuados, que tiende a clasificar a los sujetos y que generalmente la sociedad es la causante de todas las patologías por así llamarlas. Además al designar los problemas como una mera patología, se esta siguiendo un entendimiento lineal de las cosas, una noción demasiado positivista que en cada problema encuentra una causa y un efecto, y que siempre es así, obviando que la realidad es mucho más compleja y que un problema, puede tener una infinidad de causas, y muchas consecuencias, todos estos factores siendo muy distintos entre cada sujeto. La cura para una enfermedad, generalmente es única y aplicable en la mayoría de las personas, cosa muy diferente con los problemas sociales, ya que debido a la diversidad de contextos, se debe estudiar cada caso (en la lógica del T. S. de individualizado) para llegar a una solución viable para cada sujeto.

Otro aspecto a señalar de esta técnica, es su limitado rango de atención, ya que cada caso que el profesional estudia, requiere de un tiempo considerable, porque entre las entrevistas realizadas a los afectados, las reuniones con profesionales de otros ámbitos, el tiempo necesario para analizar el caso y buscar la mejor manera de guiar en la solución a las personas, se invierte mucho de este preciado recurso; por lo tanto si tratamos de implementar este recurso en situaciones de crisis, como lo son las deplorables condiciones de las personas en África, o luego de una devastadora guerra, encontraríamos que los profesionales no darían abasto, por lo que se haría inútil y absurdo tratar de implementarlo en esas condiciones.

Si tomamos en cuenta que el foco del trabajo social, es como su nombre lo indica LO SOCIAL, vemos que esta metodología lo aleja de este objetivo, sin olvidar que siempre el individuo es parte de la sociedad, se observa que este proceso sistemático de acción descuida el intervenir en el acto social como lo definiría Weber o en las relaciones sociales según Marx; por lo cual el profesional no debe dejarse segar por esta técnica, para no caer en un asistencialismo, pero sin olvidar que sin descuidar a los individuos e incluso basándose en las relaciones con estos, se puede producir conocimiento que permita una intervención más de fondo en esta sociedad y no quedarse en las cosas superfluas.

Como conclusión notamos la considerable importancia que el trabajo social de casos, tiene en situaciones en las cuales un individuo necesita el apoyo y la orientación para salir de sus problemáticas, pero recalcamos que el trabajador social no se debe basar solo en este tipo de metodología porque estaría siendo un profesional incompleto; además resaltamos el carácter tripartito del trabajo social en este ámbito, ya que se han discutido temas de importancia para la epistemología, como lo seria el uso incorrecto de conceptos introducidos en el quehacer laboral, y también la implicancia en los valores y principios de la discusión ética que estos conceptos contienen, y por ultimo señalar la fuerte importancia que la estética mantiene en las relaciones entre profesional y sujeto, ya que según los principios que se procuran dentro del T. S. individualizado como, la aceptación, el no enjuiciamiento, la expresión y la combinación de sentimientos, entre otros, el mantenimiento de un lugar ameno y una relación en donde todos (Profesional y sujeto de atención)se sientan cómodos, se logra mediante el arte de poder manejar las relaciones de la mejor manera posible, con tonos de voz suaves, lugares acogedores, y clima distendido. Entonces sin la creación o mantención de este clima de pasividad, el ejercicio de este instrumento se vería seriamente dañando, ya que el sujeto de atención, no se sentiría cómodo, y el rapport seria casi imposible de lograr, lo que afectaría de manera importante el progreso que el individuo pueda tener.

En fin se ve como las herramientas, tienen imperfecciones, pero conociéndolas, se pueden remediar, y así poder aplicar la técnica en las condiciones que sean aptas para un buen desarrollo de las potencialidades que esta posee.

Bibliografía

• Perlman, Helen Harris; El Trabajo Social Individualizado; 1965; Madrid; Ediciones RIALP.
• Fernández García, Tomás; Trabajo Social Con Casos; 2005; Madrid; Alianza Editorial.
• Terán Lillo, Margarita; Revista Trabajo Social; Enero, Febrero y marzo de 1991; Cuidad de México; Universidad Nacional Autónoma de México y Escuela Nacional de Trabajo Social.



Gérman González


martes, 11 de noviembre de 2008

Mediación escolar… la solución a los conflictos?


Como es de nuestro conocimiento, los conflictos en los colegios y escuelas, siempre han existido, ya sea entre estudiantes, estudiantes y profesores, profesores entre sí, apoderados y profesores, etc.

La violencia como método de resolución de conflictos, ya sea ésta verbal o física, se ha apoderado con el transcurrir del tiempo de las aulas de clases. El respeto garantizado de todos los actores involucrados en esta pequeña sociedad o comunidad educativa se ha perdido. La discriminación racial, social, etaria y cultural se impregna en las mentes moldeables de los estudiantes, sin encontrar otro camino para resolver sus diferencias. Ésta violencia y/o bullying que encontramos en los establecimientos educacionales de nuestro país, responden a procesos, tanto históricos como culturales, en los cuales nuestros padres crecieron bajo una política y visión de la vida violenta e impuesta, donde importa salvarse como sea, encontrar el camino al éxito, sin importar las consecuencias que dicha ambición acarrea.

Entonces podríamos reflexionar, ¿de adonde proviene y tiene su nacimiento dicha violencia?

La respuesta la encontraremos en los procesos históricos anteriormente mencionados, como también, en el bombardeo diario de la “era de la informática”, la televisión, internet, la radio, y los medios masivos de difusión de información.

Bajo el alero de estas problemáticas al interior de los establecimientos, se tornó ineludible la búsqueda de una técnica alterna a la resolución de los conflictos de una forma más democrática, entendiéndonos y escuchándonos, valorándonos por nuestras opiniones, basándonos en la comprensión y el respeto de los miembros de la comunidad, donde la diversidad tiene lugar y aprobación. Dicha técnica resultó ser la mediación.

Avocándonos al ámbito de la mediación escolar, es preciso detenernos en un punto de suma importancia, en el cual los estudiantes son partícipes activos y claves del proceso de mediación, relegando la participación de los adultos a una mínima expresión. Entendemos por esto, al hecho de que los estudiantes pueden y son los reales mediadores de sus conflictos, no aplicando justicia, como vagamente los entenderíamos, sino que buscando una solución, donde ambas partes en conflicto sean satisfechas, entendiendo el problema como un todo. Nos referimos a un todo por la razón, de que la técnica de la mediación, busca resolver los conflictos, ya sea desde un todo racional y a la vez un todo emocional, en el cual los sentimientos de las partes juegan un rol de gran importancia en el proceso.

Entonces definiremos mediación, “como un proceso negocial que con dirección de un tercero neutral, que no tiene autoridad decisional, busca soluciones de recíproca satisfacción subjetiva y de común ventaja objetiva para las partes, a partir del control e intercambio de la información, favoreciendo el comportamiento colaborativo de las mismas”.

Comprenderemos también como mediación, al arte de resolver nuestros conflictos de forma pacífica y entendiendo que somos seres conflictivos de por sí, por lo tanto ninguna técnica podrá evitar los conflictos, pero sí nos proporciona una herramienta muy útil para conseguir afrontarlos y no esquivarlos como cotidianamente lo hacemos, y entendiendo también que siempre habrá más de una solución para los conflictos.

A dicha arte de la mediación, de lograr que la comunicación entre pares sea un fin, no tan sólo un medio, y me refiero a un fin con el hecho de lograr llevar a cabo esta comunicación, respetuosa, con altura de miras, como un fin mayor, ya sea como una máxima total, porque de esta manera logramos poner en evidencia nuestra racionalidad como seres pensantes y conflictualistas por naturaleza, de lograr romper ese ciclo vicioso y violento al que nos lleva las sociedad, donde está permitido pisotear a nuestro semejante, pero no está permitido tenderle la mano, ya que ello demuestra inferioridad con relación a la sociedad en general. Así mismo, me refiero a un fin, por la simple razón de poder resolver nuestros problemas comunicándonos de manera precisa y acuciosa, de manera que éstos problemas o conflictos se puedan resolver a través de dicha comunicación, y no con medidas dilatorias y engorrosas, como es el caso de los tribunales de justicia, carabineros, etc.

Como también de esta manera romper con la jerarquización reinante en la sociedad, basada en el poder, “hallamos efectos de poder en todos los lugares, en todos los intersticios del tejido social sencillamente porque el poder es coextensivo con el cuerpo social, porque el poder nace, brota, existe en cualquier fragmento del tejido social siéndole consustancial”, como diría Tomás Ibáñez, y lograr suplantarla con un “esquema” horizontal de relaciones interpersonales y dinámicas, donde el sujeto logre desenvolverse óptima y concretamente como un todo.

En relación a dicho planteamiento, es imperioso no percibir la mediación tan sólo como una técnica de intervención, más bien como una necesidad irrefutable a la realidad que nos rodea y consume, a través de diversos argumentos tales como la cooperación, empatía, voluntariedad, confidencialidad, valores promovidos por la mediación. A través de dichos valores, se logra y genera una visión equilibrada y realista del ambiente, y a la vez se forman ciudadanos responsables, actores críticos, creadores y constructores de opciones, que puedan identificar sus emociones y comprenderlas, y al mismo tiempo ser transformadores activos de la sociedad.

La técnica de la mediación ,a su vez, utiliza también metodologías básicas del Trabajo Social, en las cuales se diagnostican, programan, ejecutan y evalúan las problemáticas que se desarrollan en el transcurso de los conflictos. Dichos principios considerados tanto por el Trabajo Social y la mediación, permiten al individuo ser protagonistas dinámicos de su propio desarrollo, rescatando que sean las propias personas o actores activos quienes resuelvan de acuerdo mutuos sus diferencias.

Entonces, podemos concluir: que la mediación, como una instancia útil, nos genera las opciones para mejorar, potenciar y consensuar, la vida de los estudiantes en relación a su clima escolar, como también a su desarrollo complementario como persona, preservando las relaciones de éstos y creando relaciones de carácter horizontal en el desarrollo integral de sus vidas.

“La mediación es necesaria para que vivamos mejor, nos desarrollemos como personas y nos hagamos los unos y los otros la vida más sincera, respetada, solidaria y agradable”.




Bibliografía





Felipe Rojas



jueves, 6 de noviembre de 2008


EL RUEGO DE HUAYNA CAPAC

"_Soy Huayna Capac el Inca,
y un ruego voy a pedir,
si somos americanos,
porque no un sólo país.
Mi pueblo quiso mi reino,
mi sol siempre vi surgir,
un Cuzco de mil riquezas,
porque hube de dividir_.

_El norte di yo a Atahualpa,
y el sur a Huascar le dí,
porque mis hijos hicieron,
de mí un arrepentir.
Un oro de mil cosechas,
la tierra que yo vi unir,
quedó destrozada en sangre,
por yerros de un dividir_.

_Huascar y Atahualpa fueron,
mis hijos que al reino dí,
pelearse porque los hicieron,
si todo era de ellos sí.
Maldigo mi sueño errado,
que hice yo al dividir,
guerrearon aún hermanos,
por sueños que yo les dí_.

_Pizarro azuzó la ruina,
y mucho hube de sufrir,
mi próspero pueblo entero,
vivió para sucumbir.
Un riego de mil caminos,
un pueblo de sol feliz,
cosechas ya no tuvieron,
colores de mi maíz_.

_Que fue de la Cajamarca,
del Ica que conocí,
que fue de mi bella Nazca,
del suelo de mi Chavín.
No entiendo cómo unos cientos,
pudieron vencer cien mil,
qué hiciste tú mi Atahualpa,
matar a Huascar así_.

_Maldígome siempre en sueños,
porqué hube de dividir,
mis hijos no fueron dignos,
del reino que yo les dí.
Porque pelear entre hermanos,
no sirve un gobierno así,
si somos americanos,
porque no un sólo país_.

_Soy Huayna Capac el Inca,
y un ruego voy a pedir,
si somos americanos,
porque no un sólo país_."

Jorge Wexler
CANCION SUDAMERICANA